No hay nadie que sea valiente todo el tiempo. Lo desconocido es un desafío constante, y el miedo es parte inseparable de la jornada.
¿Qué se puede hacer? Dialoga contigo mismo. Habla solo. Hazlo aunque los demás puedan pensar que te has vuelto loco. A medida que hablamos, una fuerza interior nos da la seguridad necesaria para superar los obstáculos que deben vencerse. Aprendemos las lecciones de las derrotas que, inevitablemente, vamos a sufrir. Y nos preparamos para las numerosas victorias que formarán parte de nuestra vida..
Frío!
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jueves, 20 de agosto de 2009
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